Humareda

​A lo largo de la vida conoce uno a mucha gente, de todos tipos, unas se vuelven cercanas y perduran por mucho tiempo en uno, otras son pasajeras y pasan como humareda pero le dejan a uno algo impregnado para siempre, aunque ya no las recuerde sino hasta hacer algun recuento momentaneo. 

Algo de ellas le dejan a uno no mas que una sombra, recordarlas es rendirles homenaje y reiterarles aun en la distancia y con el tiempo a cuestas: nunca te olvidare, eres hermosa.

Montaigne

the laws of conscience, which we pretend to be derived from nature, proceed from custom.

las leyes de la conciencia, que segun nosotros derivan de la naturaleza, proceden de la costumbre.
La veo y me analizo a mi mismo, trato de entrever mi pasado, el mas pasado, el mas primero de mi, hasta refiriendome a una parte de la infancia, que aunque ya muy pasada, persiste. @noche estabamos igual, debatiendonos entre una cantidad de pensamientos, deseos, necesidades, cuestionamientos, la mayoría en mi caso, paganos y hasta banales, en el caso de ella quizas un poco mas profundos.

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La vida en sí…

La vida en si misma es un regalo donde nosotros seres libres y pensantes tenemos la oportunidad de decidir nuestro destino. Lo que generamos cada uno de nosotros al pensar positiva o negativamente se va reflejando en nosotros durante el trayecto de nuestros caminos, de nuestros actos, de nuestros legados, nos ubica en una manera de vivir y ser o al reves.

La vida es un viaje.

Hay ruedas, pies, vías de acero, turbinas poderosas, artefactos con hule, con cuero. Por tierra los caminos se cruzan y topan con campos y montañas, llegan al mar en algún punto, se topan con el azul profundo y siguen.

Me gusta viajar, ir lejos o cerca, ver más viajeros, todos distintos, de razas varias, viajando también como uno.

Me gusta pretender entender el camino para llegar a un destino trazado.

Me gusta viajar soñando y observar todos lo componentes de la ruta, del trayecto, imaginar y analizar el por qué estoy andando este camino y para qué.

Me gusta fotografiar lo que a mi andar veo, el tren y el avión y a todos los pasajeros, aunque apesten, aunque  traigan cara de saber o de creer saber a dónde van.

Me gusta saber que alguien está pensando en mí, en mi viaje…

Por las noches, me gusta recorrer las calles del destino y tratar de entender su otra cara, la que oculta y que no todos ven durante el día.

Pero a veces me gusta aceptar que puedo tomar cualquier camino para regresar a casa, con la compañía de la nostalgia casi todo el trayecto, casi toda la vida en todo el viaje y saber que siempre hay alguien que me espera.

Verano del 2014
Donostia